Ante la muerte…

Hoy vi morir a un perrito en un accidente de tráfico. Casi veo morir otro y de igual modo pensé que atropellarían unas niñas que intentaban cruzar la avenida del faro. Definitivamente, en Santo Domingo hay un problema serio de educación y conciencia, definitivamente no todo el mundo debería tener el derecho de conducir, pero de igual modo en una ciudad donde no hay autoridad, termina por valer verga la ley.

Yo mismo me sorprendo en cómo me puede llegar a perturbar la muerte de animales e insectos y no tanto la muerte de seres humanos ¿será que estoy perdiendo mi humanidad? no lo se, pero es algo que me preocupa de mí mismo. No soy de los que vienen con el rollo de que la humanidad es igual a mierda o que ya no hay nada que buscar y todo eso. Al contrario, si realmente me valiera poco la humanidad, ni siquiera fuera escritor, nadie escribe para gatos y pollos salvajes. Se supone que dentro de mí tengo esa sensación de no estar sólo y que lo que tenga que contar, tendré alguien que lo pueda leer aunque al final de cuentas no tenga respuesta en esta conversación a temporal.

Mi percepción de los seres humanos tampoco es la de un humanista, nunca justificaría la muerte, pero soy de los que saben ver que en algunos casos realmente no había otra alternativa ya que como leí de Stieg Larsson, “no hay personas inocentes, sino distintos grados de responsabilidad” o algo así…

El asunto es que me siento mal, me siento perturbado y asqueado ante el acto de violencia que tuve que presenciar hoy. No estoy en shock, tampoco es que esté destrozado como cuando vi Hachiko, pero si me siento mal por el animal y mal por quien fuese el dueño, si es que lo tenía.

Quisiera simplemente no haber estado ahí si es que de alguna forma fue necesario que esto ocurriese. Simplemente desearía haber estado buscando algo y así el dolor de saber lo ocurrido no sería tan fuerte como el de haber visto todo sin poder hacer nada… Eso es lo que siento, es impotencia ante la desgracia que se escapa de mi control, ante lo inevitable, ante el destino final que nos espera a todos sin importar que hagamos.

Todo esto me hace pensar en mi propio perro, Taco, un pequeño chihuahua que adoptamos en casa hace un par de años. Si hubiese sido mi perro ¿cómo me hubiese sentido? ¿qué hubiese hecho al darme cuenta? es como un hijo y un mejor amigo para mí y ahora, más que nunca, siento miedo de perderle de esa forma, sin poder hacer nada para detenerlo. Pero al mismo tiempo ¿qué es la muerte? ¿sería una forma violenta de escapar de este plano para llegar a un mejor lugar? son demasiadas preguntas las que llegan a mi mente al momento de presenciar a alguien más morir. Si, he dicho alguien como si fuese una persona, pero es que siendo sinceros, no me convence referirme a un ser vivo como “algo”, sería como simplificar algo tan bello y complejo como una mascota.

Indudablemente, lo único de lo que tengo el control ahorita mismo es de que Taco, mi perro, tenga una vida que haya valido la pena vivir, los paseos, las comidas, los juegos y las noches que dormimos juntos, incluso protegerlo de su terrible miedo a los truenos cuando hay tormenta. Ante la muerte, lo único que podemos hacer al respecto es que la etapa previa, la vida, incluyendo la nuestra, haya valido la pena en cada segundo porque en verdad es muy triste morir sin nunca haber vivido en plenitud.

Que Dios los bendiga.

 

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2 thoughts on “Ante la muerte…

  1. La muerte es algo que los seres humanos le tenemos miedo. Quizás por eso, cuesta de aceptar que cuando se le acaba el “tiempo” a alguien o a cualquier ser vivo del planeta, vengan emociones encontradas y sentimientos de malestar. Al estar vivos y desconocer lo que es la muerte, no sabemos gestionar cuando algo así ocurre en nuestro entorno. Lo vemos como una injusticia, algo que NO debería pasar, en mi opinión, porque no sabemos de qué va la cosa cuando pasa. No sabemos qué hay después, si lo hay, si no. Y creemos que somos eternos (aunque sepamos que no), pero actuamos conforme a eso, postergamos cosas, etc, porque creemos en el “tiempo”. Y sabemos que a todxs nos llegará el día en que crucemos una línea desconocida. ¿Cuándo nos toca? No sabemos, solo que sí llegará. Y a pesar de ello, queremos que sea lo más tarde posible, cuidamos de que no nos ocurra nada que nos acerque a ello, pero siempee lo tenemos cerca. Igual que la VIDA. Pero nos preocupamos por el otro lado, y a veces, se nos olvida VIVIR.

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