El autor, una película que enseña a escribir

Justo acabo de ver una peli llamada El Autor, basada en la novela El Móvil del autor español Javier Cercas. Normalmente no suelo dar opiniones de algún material que justo acabe de consumir. Entiendo que es más saludable para el criterio esperar a unos días para digerir la información, dejar que las emociones se pongan en su lugar y luego entonces dejar que hable el yo sincero, el que no está parcializado por el conjunto de sentimientos que trae la experiencia.

A pesar de todo esto, quiero opinar que es una película espectacular, no solo el sentido técnico sino también la historia. Si, ya se que es basada en un libro, la historia ya estaba escrita, pero cabe decir que la adaptación está demasiado buena. Aún no me he leído la novela, por lo cual mi opinión está basada en la naturalidad con la que se desarrolla la historia sin que se vea como un intento forzado de ser exactamente el libro pero sin la luz que arrojan las escenas escritas que no pueden ser representadas de manera visual. Definitivamente tengo que leerme la novela completa desde que acabe con lo otro que estoy leyendo.

La genialidad de esta película no está solo en el entretenimiento que brinda, sino también en lo que enseña en el ámbito personal y en el arte de escribir. Pocas historias describen tan bien el consejo de los verdaderos escritores para lograr una historia que realmente valga la pena leer y contar.

Encontrar tu propia voz es algo que básicamente todos los que nos interesa escribir hemos escuchado en algún momento, pero se queda corto ante el consejo que uno de los personajes hace al protagonista “Sal y vive”. Es exactamente lo que hace falta para lograr esa sinceridad que caracteriza a las buenas historias.

No es que los libros buenos tienen que ser un diario como este o una autobiografía para ser verdad, sino más bien como diría Thomas Wolfe en la película “Genius”, “Toda buena historia debe de ser autobiográfica” en el sentido de que exista un paralelismo entre la ficción y lo vivido, inspirarse en las experiencias, en lo que se conoce, en lo que se observa e incluso de lo que se aprende mientras se escribe. Está claro que los detalles más minuciosos de cualquier interesante historia que hayamos leído, no eran detalles que manejara el autor antes de la obra, sino que fue aprendiendo para enseñar a sus personajes y así entonces el autor crece conjunto a su historia. Así al momento en que termina entonces no termina su propia historia, sino que da comienzo a una en la que el protagonista (él mismo) ahora es distinto y más grande que aquel que escribió su obra.

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