El jardín de las delicias, la obra, no los cuadros

La obra se llama “El jardín de las delicias”, supuestamente escrita por Haffe Serulle, pero realmente viene del puño y letra de una actriz la cual no puedo recordar su nombre en este instante. Actriz por la cualfui invitado como fotógrafo junto a mi mejor amigo, quien es también su hermano menor.

No he ido a muchas obras de teatro aunque me gustan las artes escénicas, pero si he ido a unas cuantas, todas independientes, no por la pretensión de que el único arte que sirve es el independiente, sino porque da la casualidad de que todas las que me han invitado de manera gratuita, son obras de bajo presupuesto, producidas por los mismos actores.

Adelantando un poco la historia, al momento de cerrar las puertas para dar inicio a la actividad, había mucho menos personas de las que esperaba. El ambiente estaba oscuro, con cierto aire de misterio gracias a la tenue luz roja que envolvía la sala, pero sin lugar a dudas, lo que más me llamó la atención fue el escenario en medio del público, totalmente limpio, sin escenografía ni telón, ni más actores que los dos que había visto ensayando al principio, ambos petrificados, haciendo de estatuas que eventualmente llamarían al silencio sin hacer ni decir nada, llamando la atención por el simple hecho de ser calma en medio del murmullo propio de un público recién llegado.

Evidentemente la obra era simbólica y siendo sinceros, no entendí una mierda de todo lo puesto en escena pero innegablemente, a pesar de que hace dos años que estuve ahí; aún sigo pensando en aquella experiencia.

Quizás no fue el momento en el que me enamoré de la actuación, pero si fue el momento donde me interesé en ella más allá de la simple curiosidad, y aunque aún no he “actuado” en nada por miedo y dejadez ante mis propios proyectos; ya estoy dando los pasos para adentrarme más en ese fantástico mundo del drama.

Es esta la razón por la que escribo, no solo porque quiero ser novelista, sino porque en mi cabeza ocurren escenas que veo como un espectador que de una manera u otra puede influenciar en el desarrollo de la historia, soy el Deus Ex Machina de mi propia tragicomedia griega que aún no escribo pero que visualizo en cada momento de ocio hasta que llegue el momento de ser realmente escrita para el mundo y no para mí mismo.

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